27 marzo 2016

La evaluación del aprendizaje: criterios



¿Son justas las evaluaciones que realizan los docentes sobre los aprendizajes de sus alumnos?, ¿qué tan importante son para ellos las evaluaciones?, ¿cómo, quiénes, cuándo y para qué evalúan?, ¿la evaluación es científica? ¿cómo podemos mejorar las evaluaciones y hacerlo más científico?

Para entender el fenómeno y las explicaciones que se hacen del mismo es imprescindible elaborar un marco conceptual que nos describa los diferentes, o los más importantes, modelos teóricos (epistemología) que se utilizan para entender y aplicar el proceso de evaluación del aprendizaje.

A las definiciones de aprendizaje vertidos en las diapositivas del artículo Aprendizaje: la misión principal del docente añadaría los siguientes conceptos de evaluación del aprendizaje:
  1. La evaluación como medición del conocimiento. Se centra en estimar fundamentalmente los saberes cognitivos, semánticos, declarativos o conceptuales que posee la persona. Dentro de las muchas variantes que pueden existir, el objeto de medición de esta evaluación viene a ser la teoría, enseñada por el profesor y aprendida por el alumno; si se es más flexible, se considera la comprensión e interpretación que se realiza de la teoría. En todos los casos, en cuanto a la forma, prima los exámenes escritos u orales; en el aspecto de medición, se centra en cantidad de palabras, conceptos, definiciones, oraciones, que puede emitir el evaluado.
  2. La evaluación como medición del aprendizaje. Se valora la adquisición o captación de conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales. En relación al concepto anterior se añade la medición de la cantidad de técnicas, procedimientos, comportamientos adquiridos o de su grado de ejecución.
  3. La evaluación como medición de la capacidad se pone como referente el logro alcanzado con relación a los objetivos o competencias planteados por el profesor o la entidad educativa; actúa como una certificación de la calidad de aprendizaje.
  4. La evaluación como retroalimentación. Se entiende como una valoración cualitativa tendiente a identificar las virtudes y defectos en el desarrollo de las capacidades programadas, para debidamente comunicadas al estudiante pueda mejorar su desempeño.
En lo personal me adhiero al concepto de evaluación como retroalimentación, por otro lado reconozco que lo más objetivo es estimar el aprendizaje como incremento en la adquisición y perfeccionamiento de las diferentes capacidades; creo con ello que el proceso educativo, en general, sería más productivo y estimulante para el estudiante. Empero en educación superior, que debe proveer de profesionales al mercado laboral con determinados perfiles de competencias, la evaluación del aprendizaje debe valorar los logros de aprendizaje con relación a las capacidades esperadas, con fines de retroalimentación y promoción. 

Observaciones y entrevistas en mi ámbito de acción

En la mayoría de los casos las evaluaciones que realizan los docentes son más notorias cuando se hace de manera escrita, siendo en la mayoría de los casos preguntas abiertas, en menor proporción preguntas de opción múltiple y casi de manera excepcional aplicación de diferentes reactivos (verdadero-falso, jerarquización, relación, completación, de analogía, opción múltiple). Generalmente son muy estrictos para evitar la conversación o el plagio durante el examen, también es raro que la prueba sea con “libro abierto”. Las otras evaluaciones: prácticas, exposiciones, preguntas, opiniones; se efectúan de manera improvisada y no estructurada, sin explicitar los criterios e indicadores de evaluación, calificando cuantitativamente o por escalas, de malo a excelente, por percepción o estimación del docente.

En las entrevistas a algunos docentes, indagando sobre qué evalúan, refieren, aparte de conocimientos semánticos o conceptuales, a las diferentes actividades de aprendizaje: participación, exposición, prácticas, coordinación; siendo también excepcional la especificidad y visibilidad de lo que se está evaluando; a excepción de las prácticas. En pocos casos lo categorizan en aspectos cognitivos, procedimentales y actitudinales, o lo explicitan en criterios e indicadores de evaluación. Preguntados sobre la rigurosidad de la aplicación de las evaluaciones, algunos son severos en la aplicación y flexibles en la corrección; otros son tolerantes en la aplicación y estrictos en la corrección. 

No obstante, los docentes consideran que su evaluación es justa y que evalúan lo más importante; en algunos es la teoría, porque le va servir de guía, otros lo ponderan con la parte procedimental o práctica. No necesariamente precisan si su evaluación es científica, dudan al respecto. Algunos profesores consideran útil la evaluación para valorar su enseñanza, otros para saber si aprendieron los alumnos o para ayudarlos a mejorar su aprendizaje.

Interpretación provisional

La rigurosidad en la aplicación de los exámenes y la revisión de las tareas, parece depender del concepto que tiene de evaluación; por un lado, entendiéndose como un certificado de calidad; por otro, como medio de motivación o exigencia para el estudio. En un caso particular, una profesora confiesa que la severidad es importante porque lo va preparando para la vida, en tanto así es el mundo. Estas actitudes parece no depender de la naturaleza de las materias que enseñan, ejemplo: en matemática, un profesor es muy rígido al corregir la respuesta; otro es más flexible, centrándose en el proceso de solución y en la interpretación; algo similar ocurre en lenguaje.

En la mayoría de los casos sobreestiman su propio punto de vista, por ello no dan cabida a la autoevaluación y a la coevaluación, además que lo juzgan riesgoso por la trampa que pueden realizar los estudiantes.

Esta interpretación inductiva, basada en hechos, y deductiva, basada en teoría, cada docente explica y justifica su procedimiento por su concepción del fenómeno evaluativo: su verdad epistémica.

Criterios de evaluación

Asumiendo esos riesgos presento una perspectiva práctica, utilizada en un taller de capacitación, para considerar y elaborar criterios de evaluación:
Si deseamos ser objetivos y justos evaluando los aprendizajes, es imprescindibles hacer nuestro marco teorico o por lo menos diseñar e informar sobre nuestros criterios de evaluación, de forma tal que facilite comprender el mensaje y acercarnos a la realidad con un pensamiento científico, que permita a su vez el mejoramiento continuo de la enseñanza y del aprendizaje, no solo del individuo sino de la colectividad.


Referencias Bibliográficas:

  • Ardila, R. (2001). Psicología del aprendizaje. España: Siglo veintiuno editores.
  • Rivas Navarro, M. (2008). Procesos cognitivos y aprendizaje significativo. Madrid: Consejería de Educación.

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